Carta a quien le entregué mi dignidad

Casi después de 2 años de no verte ni saber de ti, a veces sueño que te hablo, que te explico cosas, pero no me entiendes…aún solo piensas en ti y no en mis sentimientos y emociones.   La diferencia es que ahora, me doy media vuelta, te mando a laX@#$% y me marcho sin remordimiento. 

Eso es lo que debí haber hecho desde la primera vez, cuando a mis 16 años te vi enojado, borracho y me dejaste sola; fueron múltiples las veces que te emborrachabas en casa de tu amigo, te enojabas y terminabas nuestra relación o me dejabas sola marchándote. 

Eso debí haber hecho cada vez que tu amigo me faltaba el respeto y tu no me defendías, sino más bien te enojabas conmigo; cuando recién casados volviste a emborracharte en la boda de tu amigo, te enojaste (Dios sepa por qué) y me dejaste tomar un taxi sola a las 2 de la madrugada hacia nuestra casa, mientras tu te ibas caminando a dormir a otro lugar. 

¿Por qué no vi las señales? No querías estar a mi lado, era obvio, porque nunca hubieras intentado huir o buscar llenar tus vacíos con alcohol. 

Eso debí haber hecho cada vez que te enojabas y te ponías agresivo mientras conducías, exponiendo mi vida con tu conducción temeraria; cada vez que manipulaste mis pensamientos para hacerme sentir como la peor persona y que era yo quien debía cambiar cuando en realidad eras tú quien debía escuchar. 

Eso debí haber hecho cada vez que pusiste de primero a tus amigos, tus intereses, tus actividades e incluso a mi propio padrey me hacías sentir que no era importante, que no era tu prioridad.

No entiendo como no me di cuenta que yo valía muchísimo, que debía buscar mi felicidad…, pero por el contrario una y otra vez te perdoné. Una y otra vez te supliqué. Una y otra vez lloré. 

Me veías destrozada llorando, suplicándote y no tenías misericordia, simplemente te marchabas o actuabas sin remordimiento. Tal vez nunca me quisiste, simplemente quisiste lo que lograbas conmigo, lo que te beneficiaba de nuestra relación. 

Pero, ¿sabes?, seguir soñando contigo no significa que te extrañe, sino que no te he perdonado por jugar con mi dignidady que, no me he perdonado por haberte entregado mi dignidad durante casi 13 años de relación. 

No obstante, no te odio, ni tengo rencor y no te deseo el mal, por el contrario te deseo toda la felicidad del mundo porque yo finalmente he ido encontrando la mía y poco a poco, con mucho trabajo emocional, esas heridas sanarán y me harán cada día más fuerte. 

Hasta nunca, 

la que ya dejó de entregarte su dignidad.

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