Digan lo que digan, mándalos a comer #@X!$%&

Toda mi vida pasé preocupada por lo que los demás podrían opinar sobre mí, les di permiso para que dirijieran la manera como hablo, me veo, con quiénes me rodeo, qué hago de mi vida e incluso lo que debo o no debo permitir de otros.

¡Es AGOTADOR y DESTRUCTIVO! A muy corta edad mis padres me matricularon en una de las mejores instituciones educativas del país, sin embargo en la parte social podría decir que fue una de las peores instituciones. La buena educación académica venía acompañada de un paquete enorme de personas superficiales e hipócritas. Fui víctima de bullying miles de veces, me desaprobaron y me criticaron, al punto de llegar a odiarme como persona y odiar mi vida.

Lamentablemente por inmadurez y falta de herramientas lo que intenté día y noche fue amoldarme a sus estándares. Creía que la que estaba mal era yo y no ellos. La que debía cambiar era yo y no ellos.

Fui creciendo y continué permitiendo que otros opinaran sobre mi vida, me dijeran qué hacer y qué no hacer. Se lo permití a mi exesposo, mis padres, mis amigas e incluso amigos de mi exesposo.

Lo único que logré durante casi 20 años de mi vida fue destruir mi esencia y mi ser.

Fue mi culpa, porque yo lo permití, yo era la que estaba mal porque los escuchaba y permitía que sus opiniones me tocaran. Permití incluso que supuestas «amigas», que estaban celosas de las cosas que tenía en mi vida, me hicieran sentir apenada por tenerlas, porque me iba mejor que a ellas.

Mal no estaba yo, ni mi vida, ni mi ser, ni mi físico, ni mi esencia. Lo que si estaba mal era que les permitiera tocar mi vida con sus manos sucias, con sus mentes celosas y con sus propias inseguridades.

Todo mi círculo de personas incluido mi exesposo venía de ese mundo superficial de mi colegio, a él y a todos los que nos rodeaban los conocí en esa institución. Estaba inmersa en ese mundo, no podía ver que no era feliz, no podía ver que debía escapar de ahí, no podía ver que si seguía en ese círculo probablemente hubiera acabado tomando antidepresivos toda mi vida.

Siempre me he considerado una persona de carácter fuerte y siempre pasaba enojada o sintiendo malestar emocional. Sin notar que el enojo es una manera de enmascarar la tristeza y la depresión, una manera de intentar darme mi lugar en un mundo en el que nadie me daba mi lugar.

Hasta que logré tomar la decisión de divorciarme fue que abrí los ojos. Una vez que te das cuenta que la persona a la que le prometiste tu vida es la primer fuente de tu infelicidad e inseguridades, es como quitarte una venda de los ojos y empezás a detectar todas las relaciones tóxicas que te rodean. Hasta la relación con mi padre cambió, rompí con todas mis «amigas del alma» y me alejé del mundo que conocía.

Entre más cambiaba yo, más me criticaron, más se enojaron, más rechazada fui, pero curiosamente fue el momento en que más feliz he sido en toda mi vida.

Creí que me iba a sentir sola, que no sabría quién era yo sin ellos, creí que iba a perderlo todo, pero más bien, gané todo. Me recuperé a mí, a mi esencia, a mi ser, a mi felicidad y sobre todo mi LIBERTAD EMOCIONAL.

Te invito a que te liberes emocionalmente:

  • Corta las relaciones tóxicas que te rodean, deséales el bien, no sientas rencor, simplemente diles: te quiero, pero no le vienes bien a mi vida y por eso me alejo.
  • No permitas que otros opinen sobre tu vida, las cosas que sueñas y que te hacen feliz. Si no te haces daño ni le haces daño a otros, vive tu vida como quieras.
  • Recupérate emocionalmente, mímate, conócete, empieza a hacer cosas que antes no hacías por la opinión de otros. Ejemplo: tíñete el cabello como siempre has querido, comprate la falda que te gustó, baila, canta, empieza un pasatiempo, etc.
  • Rodéate de personas que te impulsan a mejorar, a perseguir tus sueños y que te respetan tal y como eres.
  • Perdónate por permitir que otros tuvieran control sobre tu vida, perdónate para que puedas sanar y empezar de nuevo.
  • No cargues con la basura de otros como sus celos, sus miradas de desaprobración, sus comentarios pasivo-agresivos, las críticas e incluso con las actitudes hipócritas. Liberate de todo eso, déjalos que ellos vivan su vida y exíge a todo el que te rodea que te deje vivir la tuya.

¡Al que no le guste como eres que se marche, que no vea…vales mucho y te aseguro encontrarás personas que realmente te amen y te valoren tal y como eres!

Un abrazo,

Montse.

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